El otro día os hablé de algo que me pasó en el tren, cuando asistí a una discusión entre dos personas de distintas culturas y grupos de edad. Y me he acordado de algo similar que me pasó en primaria, y he pensado en contarlo aquí. Los protagonistas son dos buenos amigos míos, Mohamed y Rodrigo. Estábamos en clase y el profesor había salido un momento. Por supuesto, todos empezamos a parlotear y a hacer el salvaje. En un momento dado, alguien dijo cualquier tontería y Rodrigo se puso colorado. Mohamed se rió y le dijo a Rodrigo: "Te has puesto rojo". Rodrigo contestó: "Claro, tú no te pones rojo, ¡como eres negro!"
A ver, estaba claro que Rodrigo sólo hacía una referencia inocente a que el color de piel más oscuro de Mohamed impedía que se notase que se había puesto rojo, pero nadie lo entendió así (supongo que creían que se refería a que no tenía vergüenza o alguna chorrada similar). Cuando llegó el profesor, todo el mundo se lo contó, a su manera, y Rodrigo se ganó una buena bronca y que lo tacharan de racista una temporada.
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