Me resulta muy complicado hablar en otros idiomas y utilizar
sus acentos respectivos. No es que no los conozca, no es que no sepa cómo
pronunciar el inglés, el francés o el portugués, es sólo que, a la hora de
hablar con otra persona, especialmente cuando sabe cuál es mi nacionalidad y mi
lengua materna, es como si me diera vergüenza utilizar el acento correcto. En
vez de eso, hago una especie de medio acento mezclado con pronunciación a la
española. Por supuesto, se trata sólo de falta de práctica y de pánico
escénico, pero me amarga la existencia. Especialmente en el caso de portugués,
pues se trata de una lengua que usa palabras muy similares a las del
castellano, y tengo una tendencia muy fuerte a pronunciar los sonidos españoles
(las vocales que no deberían sonar, etc.). Y resulta muy descorazonador darse
cuenta de que de gramática y vocabulario voy bien, que a la hora de entender no
tengo ningún problema, pero que en la pronunciación soy un zote. Y no mejora la
situación el hecho de que Portugal esté lleno de españoles, ni que muchísimos
portugueses hablen español e insistan en practicarlo. Cuando escogí el
portugués por ser una lengua cercana al español, y por tanto más fácil de
aprender, no pensé en esto.
Pero en fin, también hay que recordar que hace dos años que
tenía el portugués aparcado, y que lo he retomado hace seis días escasos, y que
no fue hasta ayer que me volví a leer los apuntes. Pero me toca mucho las
narices, porque la gente es muy soberbia, y te miran con conmiseración cuando
les dices el tiempo que llevas aprendiendo el idioma, como diciendo que los
resultados dejan mucho que desear. He dicho. Como veis, no todo es de color de
rosa en Portugal, ni siquiera hoy, que es San Valentín, pero se trata de cosas
personales, no es culpa de nadie, o como mucho, sólo mía.
Un último pensamiento: muchos portugueses, cuando intentan hablar en español, dejan ver la opinión que tienen sobre la sonoridad de nuestra lengua. Cada vez que tienen que pronunciar una s, la cambian, si pueden, por una z. De esta forma, tenemos palabras como zezenta, que provocan, cuando no una silenciosa carcajada, al menos una sonrisa.
Saludos.
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