Hola! Me alegra comprobar que muchos blogs de clase ya están en marcha, y con un excelente aspecto. Algunos incluso han publicado sus propias instrucciones para hacer un blog. ¡Difundamos conocimiento, eso es!
Lo prometido es deuda. Hablemos de crowdsourcing:
Para los que no sepáis lo que es, se trata de traducción colaborativa, de un proyecto en el que toman parte muchas personas. Por poner un ejemplo, la traducción de Wikipedia: cualquiera puede incluir contenido en Wikipedia (como la traducción de un artículo existente); el resto de lectores serán los correctores de esa traducción, y la irán mejorando progresivamente. Queda muy bonito sobre el papel, pero tengo mis dudas de la posibilidad de que un grupo muy grande de gente se ponga de acuerdo sobre una traducción, especialmente cuando no hay una "autoridad superior" que decida qué es lo que sale publicado finalmente.
Otro ejemplo sería la traducción de las nuevas aplicaciones de Facebook: la red social permite a sus usuarios convertirse en "traductores voluntarios", que a cambio de nada traducen todo el contenido nuevo de Facebook. Yo "trabajé" un curso como traductor voluntario de Facebook, y la experiencia fue bastante poco satisfactoria, y voy a explicar por qué.
Lo que se te envía son frases sueltas, con poco o ningún contexto. Es decir, que igual te toca traducir "My cool picture", y no sabes si se refiere a un cuadro o a una foto. Lo mínimo que podrían hacer es decirte qué clase de aplicación estás traduciendo, para tener una ligera idea de cómo tienes que enfocarla. Ejemplos como el de "my cool picture" los encontré a patadas.
Dentro de la "traducción comunitaria" (no colaborativa) encontramos el tema de los subtítulos de series y películas. Los contenidos están disponibles sin ningún tipo de supervisión y corrección, y si bien supone un esfuerzo increíble para el que lo realiza, tanto por la traducción en sí como por la sincronización (yo llevo ya dos cortos y voy a por mi segunda peli subtitulada), algunos resultados son más que discutibles, y son comunes las faltas de ortografía y los calcos. Como véis, me quejo bastante, pero eso no quiere decir que no aprecie estas nuevas formas de traducción y creación de contenido: el mundo cambia cada vez más rápido, y aquel que pretenda seguir siendo el traductor de diccionario y bolígrafo, lo lleva claro. Es necesario, si uno quiere estar a la altura de los desafíos que le irán apareciendo, mantenerse al día en lo relativo a nuevas tecnologías de traducción, que pueden ahorrarnos tiempo, tinta y quebraderos de cabeza.
Es muy común desdeñar todo lo nuevo (es algo inherente al ser humano); no hay que olvidar que cada nuevo avance, descubrimiento, tendencia artística o costumbre ha sido despreciado antes de ser valorado: hace años, los dibujantes y guionistas de cómic estadounidenses fueron constantemente censurados por el odio al comunismo; hoy día, todavía no nos hemos librado de la demonización de los videojuegos. Del mismo modo, mientras que antes todos recelaban de los programas de traducción asistida por ordenador (TAO), ahora son una herramienta importante para la mayoría de los traductores (de la traducción automática ya hablaremos otro día). No me cabe duda, por tanto, de que los traductores profesionales terminarán por hacerse su propio hueco en el mundo del crowdsourcing. En este artículo podréis encontrar más información, y bibliografía interesante (en blogs, no libros, sería algo así como biblogsgrafía).
Saludos.
Saludos.


1 comentario:
Tengo una "aguda observación" Carlos. Había pensado hablar del tema también en mi blog ya que formo parte de uno de estos proyectos online de crowdsourcing. Simplemente quería darte la enhorabuena por esta entrada-análisis. Intentaré no solaparme mucho con lo que ya has dicho y (obviously) dejaré un link en mi entrada al respecto para que la gente salte a tu blog, por si quedan dudas :)
Un saluuuuuudo camarada Loscertales!
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