BLOG SOBRE TRADUCCIÓN Y TODO LO QUE ABARCA, DESDE LA HUMILDE PERSPECTIVA DE UN ESTUDIANTE Y FUTURO TRADUCTOR NOVEL

domingo, 15 de abril de 2018

La Biblioteca del monte Char - Scott Hawkins - reseña




La Biblioteca del monte Char es uno de esos libros que permanecen en tu mente mucho tiempo después de haber terminado de leerlo o, en mi caso, de traducirlo. Su autor, Scott Hawkins, programador informático (si buscas sus libros anteriores, solo encuentras manuales sobre Linux y Apache), te presenta una historia sorprendente, en la que cada detalle tiene su relevancia y que conjuga a la perfección la acción con la descripción. El autor domina verdaderamente el arte de sugerir sin necesidad de contar, consigue que imagines todo lo que hay detrás de las criaturas y de los personajes que desfilan por sus páginas con apenas un comentario o un par de adjetivos, de manera que la imaginación del lector hace el resto. Además, Hawkins no malgasta palabras, no alarga escenas ni descripciones más de lo necesario. La acción siempre está en movimiento y el ritmo está muy logrado. Los flashbacks que intercala en la historia, además de ser mis capítulos preferidos, terminan de construir a los personajes y aportan datos que nos ayudan a desentramar el argumento.



El planteamiento podría resumirse así: un ser tremendamente poderoso llamado Padre inicia a doce niños en los misterios de su Biblioteca, un lugar que encierra todos los saberes del universo. Cada uno de ellos se especializa en un “catálogo”: la medicina, los idiomas, el combate, la adivinación del futuro… La Biblioteca, en la que el tiempo transcurre de forma distinta (pensad en el Rincón del alma y el tiempo de Dragon Ball), les permite conseguir habilidades sobrehumanas a fuerza de estudio, pero también les va arrebatando su humanidad. Un buen día, Padre desaparece. Los bibliotecarios descubren que ya no pueden entrar en la Biblioteca y se ven arrojados al mundo exterior. El vacío de poder que ha dejado Padre provoca que se pongan en movimiento poderosas entidades que buscan apoderarse de la Biblioteca; el grupo de bibliotecarios trata de unir fuerzas para descubrir qué le ha ocurrido a Padre y por qué han sido desterrados, pero no todo es lo que parece.

La historia de La Biblioteca del monte Char gira en torno al concepto de “completitud regresiva”. En palabras de Padre, el misterioso y severo mentor de los bibliotecarios, “es la idea de que, por mucho que conozcas el universo, por muchos misterios que resuelvas, siempre habrá otro misterio mucho mayor detrás”. Y este concepto no solo aparece como parte del argumento, sino que en el fondo la estructura del libro sigue este principio. El misterio inicial que plantea el libro se irá desentrañando poco a poco, pero el autor siempre consigue darle una vuelta más, encerrar un misterio dentro de otro misterio. No diré más al respecto.



Se trata de un libro ambicioso, que manipula los conceptos de tiempo y espacio, de realidad y apariencia, abrumándonos con la grandiosidad de los hechos y las acciones de los personajes. Nos plantea unos personajes tan poderosos que han perdido su humanidad y son incapaces de identificarse con las personas que los rodean, algo que consigue despertar nuestra admiración y, al mismo tiempo, nuestra compasión. Hawkins logra hacer creíbles a sus inhumanos personajes y a la vez nos ofrece ciertas pinceladas de humanidad (como el concepto del ascua del corazón, la juventud de Steve y su amistad con Jack…) que a mí me parecieron de una sensibilidad exquisita. Además incluye varios guiños lovecraftianos (cosa que nunca está de más) y a El reino de la noche, de William H. Hodgson, para los cuales tuve que documentarme convenientemente.

En un artículo, el autor contaba que su objetivo era reflejar el espíritu de los mitos clásicos, con sus héroes, semidioses y monstruos, pero sin beber de ninguna fuente en particular. Crear su propia mitología, por así decirlo. Los bibliotecarios de Hawkins recuerdan en gran medida a los Eternos de Neil Gaiman (también he tenido la oportunidad y el placer de trabajar con los cómics de Sandman), seres de gran poder pero con eternas rencillas y problemas entre sí, con un estilo muy shakespeariano. Los miembros de su panteón no son exactamente dioses, pero sí son seres poderosos y deshumanizados; el ser humano no es nada para ellos, no entienden su mundo ni sus inquietudes (de nuevo, muy digno de Lovecraft).

En conclusión, recomendaría La Biblioteca del monte Char por su inagotable capacidad de sorprender, por la riqueza y los detalles del mundo que plantea y por sus personajes ricos y complejos. Es un libro raruno, no nos vamos a engañar, pero a mí me tiene enamorado, y desde que lo terminé estoy deseando leer lo próximo de Hawkins, que por lo que tengo entendido no tendrá absolutamente nada que ver con La Biblioteca.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Traductores envidiables: Francisco Torres Oliver y Rafael Llopis

Francisco Torres Oliver

Hace un tiempo, en El Antro de Loscer prometí que haríamos un lugar de honor entre nuestros traductores envidiables a Francisco Torres Oliver, el traductor de El monje, un libro que me acababa de leer por aquel entonces. Y un vistazo a la biografía de este alicantino de 79 años me terminó de decidir: Francisco Torres Oliver es uno de los impulsores principales del género macabro y de misterio en España junto con Rafael Llopis, toda una institución de la traducción, y además fue uno de los primeros traductores de Howard Phillips Lovecraft. Hoy en día, los editores ya le ofrecen traducir libros que saben que le gustarán, especialmente góticos, fantásticos o de terror. Que la editorial le proponga un libro a su gusto… qué maravilla. De modo que Torres Oliver se trae consigo a otro traductor, Rafael Llopis, en la primera entrada doble de Traductores envidiables. Porque además de compartir gustos, y de haber traducido al mismo autor… ¡son parientes! Podríamos decir que Francisco Torres Oliver es el que más traduce de los dos, un traductor de vocación, y que Rafael Llopis, además de traducir, se encarga más de dirigir la publicación de las antologías, de la escritura de ensayos sobre literatura fantástica.



Francisco Torres Oliver Estudió Filosofía y Letras en Madrid, en la Complutense, y como traductor no literario se ha dedicado a la historia, filosofía y antropología. Pero aquí estamos para hablar de traducción literaria: Torres Oliver ha traducido a Dickens, Defoe, Lovecraft, Jane Austen, Lewis Carroll y Nabokov, entre otros. Recibió en 1991 el Premio Nacional de Traducción de Literatura Infantil y Juvenil, y diez años después se le reconoció toda su carrera con el Premio Nacional a la Obra de un Traductor. También la Asociación Española de Escritores de Terror le otorgó un galardón de reconocimiento en 2009. Torres Oliver considera que la traducción en España ha cambiado mucho pero sigue estando mal remunerada. Eso una gran verdad, especialmente en el ámbito literario, como sabe cualquiera que se haya dedicado, se dedique o siquiera tenga una idea mínima sobre la traducción en España. La traducción literaria es probablemente la más difícil. Mayor volumen de palabras, mayor dificultad, la necesidad de interpretar el texto, de reproducir el estilo del autor… es algo de locos que esté mal pagada. Es el elemento primordial de la publicación de un libro de un autor extranjero: da igual que la portada sea muy chula, que tenga una introducción exhaustiva sobre el autor y su obra… la pieza clave es el texto, y si el texto se ha traducido con plazos imposibles, mal pagados y haciendo sentir al traductor como una pieza más de la maquinaria editorial… Pero no pensemos en esto ahora; estamos hablando hoy de una época de descubrimiento de autores fantásticos (en más de un sentido) gracias a la labor de estos dos grandes traductores. Entre las obras traducidas de Torres Oliver, está la Narrativa completa de Lovecraft en dos volúmenes, la novela de Lovecraft El caso de Charles Dexter Ward, El relato de Arthur Gordon Pym de Poe, Los mitos de Cthulhu (publicado en 1969 y reeditado en 2005), La isla del tesoro, Alicia en el país de las Maravillas, Los viajes de Gulliver, El amante de lady Chatterley, Frankenstein, Drácula, De ratones y hombres, El monje, La colina de Watership…

Rafael Llopis

Su colega traductor (y cuñado: Torres Oliver se casó con su hermana Ana) Rafael Llopis es el segundo impulso principal del misterio y el terror literarios en nuestro país, y también tradujo a Lovecraft: Estudió Medicina y trabajó como psiquiatra hasta su jubilación, y tradujo en Ginebra para la O.M.S., nada menos. Se dice que, interesado por la literatura fantástica, que leía en francés por la carencia de publicaciones en castellano, y viendo que algunos autores sólo estaban disponibles en inglés, un idioma que desconocía, lo aprendió a las bravas: leyendo con la ayuda de un diccionario. Se convirtió a base de ensayos y colaboraciones en revistas en una autoridad en escritores fantásticos. Dio a conocer a H.P. Loveccraft en España con la publicación, a su cargo, de Los mitos de Cthulhu, en 1969, que tradujo en parte (el traductor principal fue Francisco Torres Oliver). En esta obra aparece también todo el llamado “Círculo de Lovecraft”: Robert E. Howard (Conan el bárbaro), Clark Ashton Smith, Robert Bloch, August Derleth… Como autor, publicó El novísimo Algazife o Libro de las Postrimerías, un libro que mezcla mitos egipcios con Cthulhu, vampiros y extraterrestres. Ha sido editor de muchas antologías de cuentos de terror (para las que también ha escrito introducciones) y traductor parcial o total de varias obras, como Los que vigilan desde el tiempo (Lovecraft) o Un fragmento de vida (Arthur Machen).

La barba siempre suma puntos


Como véis, se trata de dos grandes figuras de la traducción y la literatura de terror, fantástica, macabra, de misterio y gótica, y todas las denominaciones que se os ocurran. Son sin duda dos traductores envidiables, quizá los más envidiables que he tenido el honor de presentar. Os dejo con una entrevista en vídeo a Torres Oliver sobre Lovecraft, y aquí tenéis otra entrevista (esta vez, escrita) más general de Fabulantes. Saludos.




domingo, 27 de abril de 2014

METAV - Teoría de la Traducción Audiovisual

Tiempo después de haber terminado mi segundo módulo del METAV, aquí os traigo mis impresiones. En esta ocasión, he cursado el módulo de Teoría de la Traducción Audiovisual, a cargo de Alberto Mira, jefe del departamento de cine de la Oxford Brookes University, y autor de varios libros y artículos sobre cine y cultura homosexual. En este caso, se trataba de un módulo más relajado, no tan centrado en la instalación y uso de programas como en la reflexión y el análisis de películas. El temario tenía un primera parte más general sobre teoría de la traducción (extranjerización vs. domesticación, invisibilidad del traductor... lo típico) y después se centraba en en análisis de películas. Y esa es la pega principal que le encuentro al módulo: se basa demasiado en el cine, y no considera todo lo que cabe dentro de la denominación "audiovisual" (que es mucho). El análisis de películas en sí ha sido muy pormenorizado, completamente revelador para mí. Nos mostró la estructura interna de las películas, que todo tiene un sentido, que la película nos habla a nosotros incluso cuando los personajes parecen hablar para sí. Muy interesante, sin duda, pero quizá demasiado especializado.



En cuanto a la evaluación, se basaba en ejercicios semanales, normalmente creativos o de análisis, en los que tuvimos que analizar aspectos concretos de películas de nuestra elección. También hubo un faraónico trabajo final de análisis. El funcionamiento del foro fue bastante más agradable que en el caso del módulo de Multimedia, con una participación menos frenética y más pausada. La organización de los chats no fue muy efectiva, porque no se nos dejó elegir varias fechas distintas, para cubrir las posibilidades de toda la clase, sino que las tres sesiones de chat se celebraban el mismo día, una detrás de otra. Así, si un alumno tenía problemas para asistir a una sesión, lo más normal es que también las tuviera para acudir media hora más tarde. Un problema que se extiende a los dos siguientes módulos. Hay que entender que los profesores son seres humanos con sus propios horarios, pero un poco más de "ensanche" no haría mal a nadie. 

En resumen, creo que ha sido un buen módulo, he aprendido muchísimo sobre cine, aunque quizá no todo lo que podría haber aprendido sobre traducción audiovisual. Un saludo a Alberto Mira, que ha sabido darle al módulo el ritmo propio que necesitaba.

jueves, 6 de febrero de 2014

Shrapnel

Hace unos días, estaba viendo una serie policíaca llamada Ley y Orden en la televisión. Por supuesto, ya que estamos en Portugal, la serie estaba en versión original subtitulada en portugués. Dos policías interrogaban a un individuo serbio llamado Simon Matic, con muy mala pinta, tratando de demostrar que pertenecía a una organización, etc. Le preguntan por su papel en la guerra, e intentan provocarlo llamándole cobarde. Él insiste en que luchó por su país y que tiene una prueba de ello. Se sube la camisa y muestra una gran cicatriz en el costado. El guión original dice esto: "How'd you get it?" "Shrapnel". La traducción se luce con este diálogo: "¿Cómo se la hizo?" "En Shrapnel".

Es evidente que Simon no está contento
con el traductor portugués de Ley y Orden.
Shrapnel, en inglés, significa "metralla". Simon Matic estaba respondiendo bien a la pregunta, indicando cómo se había hecho la cicatriz, y no dónde. Es el típico recurso: si no sabes lo que significa una palabra, igual resulta que era un nombre propio.


miércoles, 15 de enero de 2014

METAV - Multimedia y Localización de Software

Como prometí, aquí estoy para hablar un poco del primer módulo que he cursado en el Máster Europeo de Traducción Audiovisual de la UAB, el módulo de Multimedia y Localización de Software. Creo que la palabra que mejor lo describe es «intenso». No sólo por tener que acostumbrarme a esto del aprendizaje online, a tener la mitad del cerebro siempre pensando en si habrán puesto algún mensaje nuevo, crucial y fatídico en el foro, sino porque he tenido que aprender a usar un montón de programas. Como decía Josep Dávila, uno de los profesores, el objetivo del módulo no ha sido aprender a usar este o aquel programa, sino a conseguir manejar bien un programa que nos es completamente ajeno en cuestión de días. Enseñarnos a trastear, básicamente. Trados, OmegaT, WinSnap, Alchemy Catalyst, PsPad, Httrack, Resource Hacker, Gimp, OpenProj, BlueStacks… son sólo algunos de los que hemos utilizado. Hemos contado también con Pablo Muñoz Sánchez (del archifamoso blog de traducción Algo más que traducir) como profesor de varias unidades, y nos planteó algunas de las actividades más desafiantes.



La estructura de la evaluación durante el módulo estaba bastante bien equilibrada: al empezar cada semana, teníamos disponible el temario de la unidad correspondiente, y se fijaban fechas para las sesiones de chat y la entrega de las actividades semanales. Para establecer la nota, se utilizan las actividades obligatorias, la participación en el foro y en el chat. Tengo que decir, sin embargo, que el foro se ha empleado sin escrúpulos, y que a veces había decenas de mensajes con breves comentarios o agradecimientos. Pero es lo que ocurre cuando la participación en el foro cuenta para nota: todos a escribir. ¿Qué pasa si no tienes ninguna duda sobre el temario ni las actividades de esa semana? En alguna ocasión, me vi obligado a escribir alguna conclusión trivial o redundante, que no aportaba nada. El chat a veces se satura y hay tantas personas que no hay modo humano de meter baza. Pero en fin, no me quejo, es lo que tiene estudiar a distancia. También tiene muchas cosas buenas, como poder gestionarte el tiempo que dedicas al estudio, poder reflexionar bien sobre lo que vas a decir antes de decirlo, o no tener vergüenza a la hora de hablar y dar tu opinión, como muy probablemente me ocurriría en una clase presencial. Creo que las desventajas son contadas y de carácter técnico.

Por último, una mención a los contenidos del módulo: gestión de proyectos, traducción de webs, herramientas de traducción asistida, localización de software y las herramientas indicadas para ello, software libre, aplicaciones móviles (MUY divertida) y las obras multimedia. El ejercicio final del módulo es una ardua tarea en la que tienes que poner en práctica varios de los conocimientos adquiridos durante el módulo y, sobre todo, romperte los cuernos.


Ya en Algo más que traducir se decía que este módulo era el mejor de todos, y he tenido la suerte de empezar con él mi experiencia "metavera" ( \m/ ). Mi primera impresión no ha podido ser mejor; durante el invierno atacaremos el módulo de Teoría, que puede ser un buen contrapunto (y con lo que me gusta a mí darle a la tecla, los ejercicios de redacción teórica y cuasi filosófica me vienen al pelo). Un saludo y agradecimiento a todos los profesores de este primer módulo: Olga Torres, Mari Luz Martín, Pablo Muñoz y Josep Dávila.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Traductores envidiables: Ángel Crespo


Como sabréis si seguís mi blog principal, acabo de terminar de leer la primera parte de la Divina Comedia de Dante, el Infierno, y me ha dejado muy impresionado. Pero no sólo la obra en sí, sino la traducción. Es una traducción magnífica, que respeta los versos y la rima, y que mantiene la forma original casi en su totalidad. Comparar una página en italiano y otra en español era como mirar el reflejo del espejo. La elección de palabras es completamente natural, casi evidente, pero al mismo tiempo, quienes hemos intentado traducir poesía (aunque sólo fuera como práctica durante la carrera) sabemos que es una pesadilla, de modo que leer esta traducción para mí es… como si fuera cosa de brujas.

Pero resulta que el traductor es Ángel Crespo. ¿Que quién fue Ángel Crespo? Ensayista, traductor y crítico de arte. El renovador de la cultura española de la posguerra. Poeta. Sin duda ésa es la clave: Ángel Crespo fue poeta.

Y encima era todo un señor

Uno de los debates sin solución del campo de la traducción (y hay muchos) es el problema de la traducción de poesía. Si mantener el sentido de un texto al pasarlo de una lengua a otra ya es complicado, imaginaos cuando ese sentido no está claro, cuando la interpretación del texto es una necesidad. En realidad, siempre lo es, el lector interpreta el texto a su manera siempre, pero en el caso de la poesía es mucho más evidente.

Recuerdo la clase de Lengua y Literatura, cuando nos dijeron que, en la poesía de Lorca, el verde era la muerte, el barco era la muerte y el caballo era la muerte. ¿Por qué? ¿Quién lo dice? Yo cuando pienso en el verde o en un barco no me viene a la mente la imagen de la muerte. ¿Debo aceptar sin más que ese misterio ya ha sido descifrado? ¿No puedo hacer mi propia lectura del texto, debo entender que lo que a mí me sugiere un poema es incorrecto? ¿Por qué he de aprenderme de memoria la explicación que hacen otras personas de un poema y exponerla como si fuera mía? Esa clase de preguntas son las que suscita la poesía.

Si hablamos de la traducción de poesía, una de las “soluciones” parecer ser esta: el traductor de poesía debe ser también poeta. Pero yo no lo termino de ver claro (atención al trabalenguas): sin duda, la traducción de un poeta por parte de un traductor poeta será poética, pero no lo será de la misma forma. Nos transmitirá la poesía del traductor, no la del autor. Por el mismo motivo por el que cada lector interpreta la poesía de una forma, cada traductor poeta la interpretará de una forma y la traducirá de una forma. La única ventaja que tiene el “traductor-poeta” es darle a la obra ese carácter poético, ambiguo y sugerente, pero quien piense que equivale a la obra original, se engaña en la mayor parte de los casos. Ésta ha sido siempre mi posición respecto a esta cuestión. Hasta ahora. Tenía que venir Ángel Crespo a romperme los esquemas y cerrarme la boca.

Como iba diciendo antes de que me interrumpiera a mí mismo con estériles debates sobre traductología, Ángel Crespo nació en Ciudad Real en 1926 y falleció en 1995. Además de una nutrida obra literaria propia, en la que destaca la poesía, y algunos ensayos, Crespo tradujo del  portugués y el italiano y, en menor medida, del francés y el inglés. Tradujo a Pessoa, varias antologías poéticas portuguesas y brasileñas, el Cantar de Roldán y, sobre todo, a Dante y Petrarca. Como veis, prácticamente todo es poesía. Fundó varias revistas de literatura y cultura y se considera una figura vital de la cultura española de los años 50 y 60. Y os puedo decir que todo eso se lo ganó a pulso, porque la traducción de Infierno es una obra de arte, merecedora del Premio de los Lectores y Libreros italianos, la Medalla de Oro della Nascita di Dante y la Medalla de Plata de la Universidad de Venecia. Ganó el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cancionero de Petrarca.

Amante desde pequeño de la mitología clásica, Crespo muestra un total dominio y conocimiento de las múltiples referencias de Infierno, y en sus notas a pie de página queda patente que el traductor sabe lo que está traduciendo. Ofrece diversas interpretaciones de algunos pasajes, explica el porqué de sus decisiones dentro de la obra y, como he dicho al principio de esta entrada, y citando esta vez la contraportada del libro, "Su trasvase metrificado y rimado del Infierno dantesco depara al lector un verdadero Dante castellano, difícil cúspide de la exigencia y de la más sutil maestría expresiva".


Es verdaderamente un traductor envidiable, todo lo que se puede aspirar a ser en esta profesión. No puedo esperar a leer las dos partes siguientes de la Divina Comedia, su versión del Cantar de Roldán y el Libro del Desasosiego de Pessoa.

jueves, 3 de octubre de 2013

Inscrito en METAV

Pues sí, ya estoy inscrito en el METAV, el Máster Europeo de Traducción Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona. ¡Y empezamos ya mismo! Por desgracia, hasta que vuelva a instalarme en Oporto, voy a estar un poco disperso, pero haré todo lo posible por ir al día y familiarizarme con la plataforma online. Por lo que estoy viendo, va a hacer falta currar, tal y como esperaba. Así que vamos a por ello, con ganas de aprender y curiosidad. Con un poco de suerte, reviviré el blog de traducción gracias al máster. ¡Os mantendré al día!

viernes, 7 de junio de 2013

Lengua portuguesa

Siempre he pensado que la lengua portuguesa tenía un no sé qué medieval, antiguo. Será quizá por culpa de algunas palabras, como filho (hijo), formoso (hermoso) o farinha (harina), que mantienen la "f" que nosotros hemos convertido en "h", o de otras como pescoço (cuello), capacete (casco), calças (pantalones) o joelho (rodilla, posiblemente relacionada con la palabra hinojos). Los portugueses conservan también el futuro de subjuntivo (nuestro “quisieres”, “vinieres", que tanto se relaciona con el castellano antiguo) y lo utilizan con asiduidad. Lo curioso fue comprobar, gracias a algunos amigos, que para los portugueses, el castellano también suena medieval a veces, como a portugués antiguo. Y es interesante pensar que una lengua común a los dos pueblos fue evolucionando de forma distinta en cada lugar: en Portugal, ciertas palabras se mantenían en su forma original, y otras evolucionaban; en España, ocurría lo mismo, pero no necesariamente con las mismas palabras. De forma que, estudiando ambas lenguas en conjunto, podemos aprender mucho sobre esa lengua originaria.

De la lengua portuguesa destaco tres elementos que me parecen muy útiles en el discurso, algunos por su versatilidad, otros por presentar mayor facilidad y menos excepciones que en el castellano.

En primer lugar, el infinitivo personal. En portugués, el infinitivo se puede flexionar en la segunda persona del singular y la primera y tercera persona del plural. Con ciertas construcciones (algunas preposiciones, por ejemplo), resulta mucho más rápido y sencillo utilizar el infinitivo que el subjuntivo (conjuntivo, en portugués). Me explico: en español podemos decir “para que vengas” o podemos decir “para venir”. La primera forma deja bien claro cuál es el sujeto de la acción, pero debe ser conjugado correctamente; la segunda forma es invariable (y sencilla), pero el sujeto de la acción no está definido: no sabemos quién viene. En portugués, tenemos una opción intermedia: para vires. Es un infinitivo, y como tal no sufre ningún tipo de flexión verbal, pero el sufijo es indica claramente que se trata de la segunda persona del singular. Una forma verbal muy útil y cómoda de utilizar, si bien es cierto que al añadir el futuro de subjuntivo se empantana todo un poco debido a la semejanza entre ambas formas.

En segundo lugar, la expresión dar para y não dar para, que tiene muchos significados: "ser suficiente", "tener aptitudes", "haber espacio"… en general, establece la posibilidad o imposibilidad de hacer algo, gracias a las características de la situación o de la persona (no es una prohibición externa). En español podríamos utilizar “se puede”, pero su uso no es completamente simétrico. Esta expresión portuguesa es muy breve y extremadamente polivalente.

En tercer lugar, la preposición a delante de los complementos directo e indirecto. En español, tenemos un cacao tremendo en ese aspecto. Cuando el complemento es un nombre de persona, siempre se incluye una preposición a, incluso si se trata de un complemento directo. Ejemplos: "agarrar a Juan", "vender a Pedro a los esclavistas", "mandar a Cersei a la mierda", "atender a los clientes"… Esto provoca muchísimas confusiones a la hora de saber si un complemento es directo o indirecto, y en consecuencia, si debe ser sustituido por “lo” o por “le”, lo cual da pie al leísmo, laísmo y loísmo. En portugués, gracias a Dios, cuando un complemento es directo, prácticamente nunca lleva una preposición: mandar Cersei à merda, vender Pedro aos escravistas, atender os clientes, etc. Esto puede resultar confuso al principio, pero no supone más que ventajas a la hora de aprender y hablar portugués.

martes, 7 de mayo de 2013

Translator's Lament

Un bonito poema de J. H. Hayes:


TRANSLATOR’S LAMENT

To be a translator, believe me it’s sad,
To be a translator, you have to be mad-
Who else would sit in a room
Encased in loneliness more like a tomb?

Who else would fondle a microphone cable
Or typewriter keyboard when perfectly able
To fondle some better more pliant device?
(It happens to others, they say it’s quite nice.)

Who else would apply so much love, care, devotion
To something that is another man’s notion?
Who else would spend hours to seek out one word
Just to ensure he writes nothing absurd?

Who else would read carefully through some epistle
Produced by a half-wit who had better whistle
Than write rotten copy that doesn’t mean much,
Yet expects a translation in, say, perfect Dutch?

Who else would accept that every job’s hot
When he knows that it’s probably not
And flog himself silly to see the work through
Then wait for three months not collecting one sou?

Who else would put up at social occasions
With statements like: “Oh, you do translations.-
There’s not much to that, after all it’s your lingo,
So where are the problems, why labour that thing so?”

Who else would be willing each day of the year
To sit exam where the pass-mark’s a mere
One hundred percent or perhaps just below?
If you think that’s easy, why not have a go?

And yet it’s a challenge which on reflection
Provides enormous job satisfaction.
Those who enjoy it will never desert
The odd fascination of the “foreign” word
-Wort, oh what the hell…



sábado, 4 de mayo de 2013

Acentos y marcas en portugués


Según nos han explicado en clase (y basándose en gramáticas portuguesas), en portugués existen tres acentos: el acento agudo ´, el grave ` y el circunflejo ^.  Además, existe un símbolo llamado til, que nasaliza las vocales  ~. Al til no se le considera acento, sino marca. Pero yo no le veo mucho sentido. Veréis por qué:





El acento agudo y el circunflejo son acentos de pleno derecho: marcan la sílaba tónica y, respectivamente, abren o cierran la vocal de la misma (pássaro, avô…). El acento grave, por el contrario, en portugués sólo se utiliza para unir una preposición a con ciertas palabras que también empiezan por a (los artículos a o as, la palabra aquele o aquela…). Pero este acento no marca la sílaba tónica, no tiene esa función: la palabra àquele (a + aquele) no lleva la sílaba tónica en la sílaba acentuada (à) sino en la penúltima (que), que es átona. Por lo tanto, el acento grave en portugués no tiene nada de acento, es una marca. Vamos ahora a hablar del til:

En una palabra como amanhã (acentuada en la última sílaba), el til no sólo sirve para nasalizar la última vocal. Si ese símbolo no estuviera ahí, la sílaba tónica de la palabra sería la penúltima (ma). Igual que en español, la sílaba tónica por defecto es la penúltima. De modo que el til es el que nos marca, en este caso, cuál es la sílaba tónica. ¿No es esa la función de un acento gráfico? ¿De dónde se sacan, entonces, que el til es sólo una marca, y el acento grave es un acento de pleno derecho? ¿Qué es lo que está pasando aquí?

Existen también varios argumentos en contra de la consideración del til como acento: presenta ciertos comportamientos impropios de los acentos. Primero, puede llevarlo una sílaba átona (órgão, sótão…). Segundo, puede aparecer varias veces en la misma palabra (alemãozão). Tercero, no desaparece cuando la palabra cambia de sílaba tónica por la adición de un sufijo (irmã – irmãzinha). Argumentos definitivos y convincentes que, sin embargo, chocan con el ejemplo de amanhã.

Como vemos, el til es un símbolo con varias funciones: una de nasalización, y otra de acentuación. Y lo interesante es que funcionan por separado: es innegable que en la palabra amanhã, es el til lo que nos acentúa la palabra, como también es innegable que en los otros ejemplos, no tiene nada que ver con la señalización de la sílaba tónica. Quizá la única solución que se me ocurre es que en los casos en que el til acentúa la palabra, lo que en realidad sucede es que, como la misma letra no puede llevar dos acentos, predomina el que nasaliza, dándose por supuesto el otro, que estaría ahí si la vocal no fuera nasal. Un simple caso de falta de espacio y de orden jerárquico de símbolos.

En cualquier caso, el acento grave portugués no es tal acento, sino una marca, como el til.


miércoles, 24 de abril de 2013

Sobre la pronunciación del inglés en España y Portugal



Por si no lo sabíais, en Portugal ven todas las series y películas en versión original, con subtítulos. Nosotros, en cambio, lo doblamos todo al castellano, y eso tiene varias consecuencias. En primer lugar, la falta de familiaridad con el inglés, que provoca una considerable dificultad a la hora de aprender el idioma, sobre todo en comparación con nuestros vecinos lusos. En segundo lugar, y de eso quería hablar hoy, la pronunciación que hacen los portugueses del inglés, que es siempre a la inglesa, salvo algunos sonidos (como la hache, que la hacen muda y no aspirada, pronunciando "Hard Rock" como "Ard Rock"). Nosotros (o más bien, nuestros dobladores) adaptamos los nombres propios ingleses a la fonética del castellano. Esto consigue que cuando un portugués me habla de un grupo musical, una serie o un actor, no consigo entender nada, ni él tampoco. Pongo un par de ejemplos con escritura fonética de cosecha propia:

Warhammer: en portugués, se diría “guorama”, mientras que en español decimos “guarjamer”. Fijaos en que ellos no pronuncian la hache aspirada (un punto a nuestro favor).

Jack Black: en portugués, se diría “Shek Blek”, mientras que en español es “Yak Blak”.

Anvil: un portugués diría “Énfil”, pero yo digo “Ámbil”.

Stuart Little: “Stuor Lirel” frente a “Estúar Lítel”.


Y todo esto, como digo, viene de la mayor familiaridad de los portugueses con el inglés, al contrario que nosotros, que casi sentimos vergüenza al pronunciar una palabra a la inglesa delante de más gente. Esto supone una ventaja tremenda a la hora de aprender el idioma, claro. Dicho queda.


Inglis

domingo, 24 de marzo de 2013

El núcleo del sintagma




El otro día estábamos en clase de portugués y nos surgió una cuestión: en una frase como La mayoría de los portugueses piensa que [...], ¿qué es lo correcto? ¿Piensan o piensa? En principio, se aceptan los dos casos. Todo depende de qué es lo que consideremos "núcleo" del sintagma, la parte principal, en torno a la cual gira todo lo demás. ¿Es La mayoría de los portugueses un tipo de mayoría, o un tipo de portugués?

Otros ejemplos serían: un grupo de, el 20% de, etc. Lo que voy a intentar demostrar es que este tipo de sintagmas son en realidad determinantes compuestos, una especie de "determinante perifrástico". 

Yo diría que la mayoría de no es muy distinto a otros determinantes como cuatro. A efectos sintácticos, lo único que hacemos es cuantificar un sustantivo, portugueses. ¿Qué diferencia sintáctica hay entre dos portugueses, casi todos los portugueses y la mayoría de los portugueses? Ninguna. De modo que el primer análisis:

la     mayoría   de los portugueses
det.   núcleo          adyacente

que pone a la mayoría como parte vital del sintagma, y a de los portugueses como un simple adyacente que se puede eliminar (no confundamos omitir con eliminar: omitimos por comodidad, cuando decimos la mayoría está a favor, pero eso no quiere decir que de los portugueses no siga por ahí oculto, listo para retomar el trono del sintagma, y con él, la concordancia con el verbo, en cuanto le dejen volver), estaría en mi opinión errado. El más correcto sería este segundo análisis:

la mayoría de  los  portugueses
       det.         det.      núcleo

así, este determinante compuesto se puede sustituir por otros (una parte de, cuatro, etc.), y se respeta la realidad sintáctica del sintagma: ¡el núcleo es el que es! 

Eso es todo, amigos. Volveremos pronto con más apasionantes cuestiones sintácticas.¡Saludos!

sábado, 9 de marzo de 2013

Ola k mal ablas - Capítulo 1





¡Inauguramos sección nueva! Todos sabemos que el idioma cambia continuamente, que es inevitable que las palabras cambien de forma, que es la lengua escrita la que debe adaptarse a la lengua hablada… Todo eso ya lo sé, pero quiero hacer una parada de emergencia. Quietos. Quietos todos. Poned en pausa el MP3, el vídeo de Youtube o lo que sea que estéis haciendo. ¿Ya está? Gracias. Hay ciertas cosas que están ocurriendo que ni yo puedo tolerar ni nadie debería. Y son éstas:

1 - “Al igual”: por alguna razón, se está extendiendo el uso de “al igual” para expresar rechazo: “Al igual me quedo en ese hotel tan sucio”. No. NO.


2 - “Rotundamente” / “en redondo”: ambas expresiones se pueden unir al verbo “negar” para darle un sentido de énfasis: “negarse rotundamente”, “negarse en redondo”. Lo que no se debe hacer es mezclarlas y construir nuestras propias expresiones, a saber: “en rotundo” y “redondamente”.


3 - El posesivo después de adverbios: para empezar, no es bonito que digamos decir “encima mío” o “delante mío”, pero ya el colmo de los colmos es convertirlo en “encima mía” o “delante mía” (y no digamos si el hablante ni siquiera es de sexo femenino). Lo correcto es “encima de mí” (eso dijo ella).


4 - Los artículos y las palabras que empiezan por “a”: cuando tenemos una palabra que empieza por “a”, como “hacha”, “arma”, “águila”, “agua” utilizamos en algunos casos los determinantes masculinos para evitar la cacofonía. De este modo, diremos “el hacha”, “el arma”, “el águila” o “el agua”. 

Lo que no debemos hacer es suponer que debido a esto, el género de esas palabras es masculino. Para comprobarlo, basta con añadir un adjetivo con género: “el hacha afilada” y no “el hacha afilado”, “el arma mortífera” y no “el arma mortífero”, “el águila voladora” y no “el águila volador” o “el agua salada” y no “el agua salado”. Además, este cambio de género en el determinante se lleva a cabo con el artículo determinado, que sólo tiene una sílaba. Si utilizamos un demostrativo, un artículo indeterminado o cualquier otro que tenga la sílaba tónica en otro lugar, no es necesario cambiar el género, ya que no se crea ninguna cacofonía. De este modo, resulta: “esta hacha”, “un/una hacha”, “esta arma”, “un/una arma”, etc. REPITO: este cambio en el género del determinante es una cuestión fonética, y de ningún modo se modifica el género de la palabra.

Hasta aquí el primer capítulo de nuestra nueva sección, hoy hemos tenido la inestimable colaboración de Teresa Ballesteros, amiga y compañera de carrera que regenta el blog Palabras x el mundo. Si alguien está interesado en compartir con el mundo los horrores más notorios de la lengua española, estoy abierto a las colaboraciones.

Saludos.

viernes, 15 de febrero de 2013

Reflexiones lingüísticas desde Portugal


Me resulta muy complicado hablar en otros idiomas y utilizar sus acentos respectivos. No es que no los conozca, no es que no sepa cómo pronunciar el inglés, el francés o el portugués, es sólo que, a la hora de hablar con otra persona, especialmente cuando sabe cuál es mi nacionalidad y mi lengua materna, es como si me diera vergüenza utilizar el acento correcto. En vez de eso, hago una especie de medio acento mezclado con pronunciación a la española. Por supuesto, se trata sólo de falta de práctica y de pánico escénico, pero me amarga la existencia. Especialmente en el caso de portugués, pues se trata de una lengua que usa palabras muy similares a las del castellano, y tengo una tendencia muy fuerte a pronunciar los sonidos españoles (las vocales que no deberían sonar, etc.). Y resulta muy descorazonador darse cuenta de que de gramática y vocabulario voy bien, que a la hora de entender no tengo ningún problema, pero que en la pronunciación soy un zote. Y no mejora la situación el hecho de que Portugal esté lleno de españoles, ni que muchísimos portugueses hablen español e insistan en practicarlo. Cuando escogí el portugués por ser una lengua cercana al español, y por tanto más fácil de aprender, no pensé en esto.

Pero en fin, también hay que recordar que hace dos años que tenía el portugués aparcado, y que lo he retomado hace seis días escasos, y que no fue hasta ayer que me volví a leer los apuntes. Pero me toca mucho las narices, porque la gente es muy soberbia, y te miran con conmiseración cuando les dices el tiempo que llevas aprendiendo el idioma, como diciendo que los resultados dejan mucho que desear. He dicho. Como veis, no todo es de color de rosa en Portugal, ni siquiera hoy, que es San Valentín, pero se trata de cosas personales, no es culpa de nadie, o como mucho, sólo mía.

Un último pensamiento: muchos portugueses, cuando intentan hablar en español, dejan ver la opinión que tienen sobre la sonoridad de nuestra lengua. Cada vez que tienen que pronunciar una s, la cambian, si pueden, por una z. De esta forma, tenemos palabras como zezenta, que provocan, cuando no una silenciosa carcajada, al menos una sonrisa.

Saludos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Traductores envidiables: Antonio Prometeo Moya


Por fin, vamos a hablar otra vez de un traductor envidiable. Si en el anterior episodio hablamos de Matilde Horne, la traductora de El señor de los anillos, hoy vamos a hablar de Antonio Prometeo Moya, escritor y traductor del inglés, francés e italiano al que he llegado a través de mi última lectura, una recopilación de colaboraciones de H.P. Lovecraft  con otros autores. Si he elegido a este traductor, no ha sido por la descollante calidad de su traducción, que presenta algunos errores típicos, como traducir would como condicional, y no como hábito pasado (casi equivalente a used to), sino por su increíble introducción del libro.

Vais a flipar, palabra

Todos los traductores noveles nos sabemos la teoría: el traductor es invisible, su trabajo es plasmar en una lengua lo que se escribió en otra distinta. También hemos ido aprendiendo otras cosas: cualquier lector interpreta el texto en mayor o menor grado, y el traductor también hace lo mismo, de modo que habrá tantas traducciones como traductores. Pero lo que nunca había visto era algo como esta extensa y cáustica introducción de un autor que hoy día es tan venerado como Lovecraft (genio del terror, autor de culto…), criticando ferozmente tanto al autor como a sus admiradores. Prometeo Moya, autor posfranquista (empezó a publicar en el 76, y tradujo este libro concreto en el 78) ha escrito multitud de libros, algunos de ellos de temática franquista  (Retrato del fascista adolescente, Últimas conversaciones con Pilar Primo), y no cree en la espectacularización de la cultura ni en el estrellato. Vamos con la introducción del libro; resaltaré las partes más notables:

“Howard Phillips Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 en el 194 (hoy 454) de Angell Street, en Providence, capital del estado de Rhode Island, Nueva Inglaterra. Era hijo de Windiel Scott Lovecraft, negociante, putero y sifilítico, y de Sarah Susan Phillips, mujer prognata, como los reyes de la casa de Habsburgo, pero a diferencia de éstos proclive al sufragismo. En una fotografía de 1891, el niño H. P. L., vestido y peinado como una niña, aparece entre una madre de pelo recogido y mirada de institutriz histérica y un padre de ojos claros y mueca burlona que dos años más tarde sería recluido en un frenocomio. El 13 de marzo de 1919, Susan Phillips, que tocaba el piano, odiaba a su hijo y sabía francés, siguió los pasos de su marido. Tras una estancia de dos años en Boston, en 1893, H. P. L. y su madre se instalan en la casa de los Phillips de Providence, donde había nacido el futuro autor de relatos fantásticos. Allí conoció una biblioteca apenas de 2.000 volúmenes, fue poco al colegio, estudió idiomas por su cuenta, se autoeducó con la desigual fortuna que todos conocemos y se hizo adulto con el desigual resultado que tampoco ignoramos. […] Se ganó mal la vida, se casó, se divorció e hizo numerosas amistades en el mundo del escandaloso y trivial periodismo estadounidense; aparte estas precariedades, sufrió diversas dolencias: depresiones nerviosas, baile de San Vito, poiquilotermia, gastritis, hipocondría, racismo, presunción literaria y “carcinoma intestinal y nefritis crónica” que lo llevaron a la tumba el 15 de marzo de 1937. […] Hasta aquí el dramatismo.

Pasamos ahora a la insensatez. […] A lo largo de tan escaso número de páginas, Bergier se esfuerza por hacernos creer que H. P. L. posee algo que durante decenios ha escapado al alcance del lector normal (una forma de insulto tan desconsiderada como otra cualquiera); sin embargo, afortunadamente, las grandes catástrofes de nuestro siglo, los avances técnicos, las maravillas de la aspirina, la leche en polvo y los viajes espaciales “quizá hayan hecho falta para comprender a Lovecraft”; tras frases tan contundentes, pasa a revelar el secreto del sumo sacerdote: la creación de “un mito que expresa la grandeza y el espanto del Cosmos”, lo que no es moco de pavo, si lo miramos bien. Sólo que Lucrecio ya lo había dicho dos mil años antes y, por cierto, sin ocultar el secreto entre cuentos que no descuellan precisamente por su calidad literaria.

Todos hemos tenido alguna que otra vez nuestra afición por las novelas policiacas (que las hay excelentes), los cuentos de miedo (que los hay inmejorables) y los tebeos (que son detestables); pero […] no hace falta conspirar con ningún elemento misterioso contenido en las esquinas inaprehensibles del universo; ni establecer relaciones mágicas entre claves deslizadas por superdotados, cuyo entendimiento, si no está a la altura del hombre de la calle, no lo está tampoco al nivel de la mínima decencia intelectual.

[…] Para Rafael Llopis,  que merece todos mis respetos por sus conocimientos al respecto, los llamados “mitos de Cthulhu constituyen una racionalización de contenidos numinosos oníricos en un nivel lógico y científico de pensamientos”. Lamentamos disentir en los siguientes puntos: los diosecillos de Lovecraft varían de funciones de un relato para otro; poseen más calificativos que definiciones; en tercer lugar, hay un regodeo tan sospechoso en cuanto concierne a ellos que difícilmente podríamos creer que se trata de otra cosa que una broma; por último, el conjunto carece de finalidad y concierto, limitándose a ser masas amorfas exclusivamente temidas y destructoras. […] Por su parte, el señor Ludolfo Paramio, que no se ha ganado todavía ningún respeto, en un folleto absurdo titulado Mito e ideología, equipara las bufonadas de los dioses lovecraftianos a aquello que teme la burguesía como clase en el poder político. ¡Salve, Vladimir Ilich Lovecraft! Por último, en reciente antología, puede leerse el título de un prólogo que reza: “La escuela de Lovecraft o la dialéctica de la ambigüedad”. De un tiempo a esta parte, señores, la gente parece haber perdido la seriedad. […]

Para un hombre de conocimientos tan precarios como Lovecraft, ciudadano de un país sin tradición ni identidad, jugar a nigromante de feria es obedecer aquella misma tentación que atenaza al escritorzuelo que sin manejar siquiera mil vocablos afirma que el lenguaje es insuficiente.

Algo indudable hay en Lovecraft: su conocimiento de la psicología lectora, su habilidad para captar la atención del lector con recursos que desgraciadamente se repiten sin cesar y que de no haber contado con la consulta de compañía tan nefasta como los miembros del círculo de que estuvo rodeado tal vez hubieran perdido a la larga el adocenamiento en que caen. Cuando se lo propone, Lovecraft sabe contar una historia, sabe sugerir con vagas alusiones lo que el degustador de relatos de miedo pide: suspensión y sorpresa. Es una rara virtud, ciertamente, y aquel que busca filosofías donde no hay sino delectación en los lugares comunes del miedo no evidencia sino su propia miseria.”


Ojalá algún día llegara yo a tener el suficiente caché como para criticar al autor al que traduzco, y hacerlo de forma tan aguda y agresiva, sabiendo reconocer, no obstante, sus muchas virtudes. Si queréis una crítica del libro en cuestión, Horror en el museo y otras colaboraciones, permaneced atentos al blog principal.
Saludos.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Mis prácticas de verano


¡Hola de nuevo! Hoy vengo a hablaros brevemente de las prácticas que he hecho este verano, en una agencia de traducción de Guadalajara cuyo nombre no revelaré (no por nada especial, sólo por motivos de privacidad y confidencialidad).

Entre mayo y junio de 2012, me puse en contacto con esta agencia que ofrecía prácticas de traducción en Guadalajara durante el verano, porque me ofrecía una buena oportunidad de dar una continuidad a la carrera durante el verano. No tardaron mucho en avisarme para concertar una entrevista, y para allá que me fui desde la residencia. La empresa está muy bien organizada, cada uno (son cuatro personas) tiene su campo de especialidad y sus tareas específicas. Se traducen textos técnicos (especialmente, manuales) que requieren ser muy coherente con la terminología escogida, y realizar búsquedas nada fáciles en Internet o en diccionarios MUY especializados.

Dejando aparte la experiencia de traducir en una empresa real, con plazos, exigencias y cambios repentinos (que, desgraciadamente, no pude experimentar en mis anteriores prácticas), y utilizando un programa de traducción asistida, la mejor parte de las prácticas sin duda ha sido el apoyo y los consejos que nos han ofrecido. Aunque podían haberse limitado a darnos curro e instrucciones básicas, se han volcado desde el principio en enseñarnos los distintos pasos del proceso de traducción, los problemas que pueden surgir con los clientes y cómo resolverlos, cómo decidir las tarifas, e incluso nos han ayudado a trazar un pequeño plan de negocio, unos primeros pasos para iniciarnos en el mundo de la traducción profesional. De modo que les estoy muy agradecido por todo lo que han hecho.

martes, 18 de septiembre de 2012

The Tell-Tale Heart - subtitulado en castellano


Saludos a todos, queridos lectores. Me complace comunicar que uno de mis últimos proyectos de subtitulado ya se encuentra terminado y subido a mi canal de YouTube. Se trata de “The Tell-Tale Heart”, un corto de animación de unos 8 minutos, basado en un genial relato de Edgar Allan Poe, del mismo título. Tiene relación con una casa, dos hombres y un ojo. Creedme si os digo que merece la pena. ¡Sed buenos y subidme las visitas para que el vídeo esté bien arriba en la lista!
Espero haber captado vuestra curiosidad. Un saludo, y aquí os lo dejo:

martes, 11 de septiembre de 2012

Error lingüístico en Fallout 3

Hoy me he encontrado con un error bastante llamativo. En Fallout 3, conocemos a un personaje, Daniel Agincourt, que en principio es muy hostil hacia nosotros, nos insulta y nos habla con brusquedad. Durante una misión, le salvamos la vida, y desde ese momento se muestra mucho más agradecido. Cuando se disculpa por su comportamiento anterior y nos pide perdón, una de nuestras opciones de diálogo es "Hey, we're cool", que significa "Estamos en paz". ¿La traducción? "Ey, molamos". 

Yo también he puesto esa cara, Daniel, tranquilo

lunes, 27 de agosto de 2012

Curiosidades mañas


Las lenguas vecinas se impregnan mutuamente, y resulta muy interesante cómo, por ejemplo, en Aragón (no en la fabla aragonesa, sino en el castellano que se habla en Aragón) se conservan rasgos del francés. Más concretamente, la forma en para hacer referencia a un complemento introducido anteriormente y que suele llevar la preposición de. Me explico:
Los ancianos están muy jodidos con el copago. Aún en caerán unos cuantos (Aún caerán unos cuantos ancianos).
Interesante, ¿verdad?

Mi intención era poner una imagen de aragoneses, pero si pones "Aragonés" en Google,  tienes como 20 páginas de fotos de ente onvre