¡Inauguramos sección nueva! Todos sabemos que el idioma cambia continuamente, que es
inevitable que las palabras cambien de forma, que es la lengua escrita la que
debe adaptarse a la lengua hablada… Todo eso ya lo sé, pero quiero hacer una
parada de emergencia. Quietos. Quietos todos. Poned en pausa el MP3, el vídeo
de Youtube o lo que sea que estéis haciendo. ¿Ya está? Gracias. Hay ciertas
cosas que están ocurriendo que ni yo puedo tolerar ni nadie debería. Y son éstas:
1 - “Al igual”: por alguna razón, se está extendiendo el uso
de “al igual” para expresar rechazo: “Al igual me quedo en ese hotel tan sucio”.
No. NO.
2 - “Rotundamente” / “en redondo”: ambas expresiones se pueden
unir al verbo “negar” para darle un sentido de énfasis: “negarse rotundamente”,
“negarse en redondo”. Lo que no se debe hacer es mezclarlas y construir
nuestras propias expresiones, a saber: “en rotundo” y “redondamente”.
3 - El posesivo después de adverbios: para empezar, no es
bonito que digamos decir “encima mío” o “delante mío”, pero ya el colmo de los
colmos es convertirlo en “encima mía” o “delante mía” (y no digamos si el
hablante ni siquiera es de sexo femenino). Lo correcto es “encima de mí” (eso dijo ella).
4 - Los artículos y las palabras que empiezan por “a”: cuando
tenemos una palabra que empieza por “a”, como “hacha”, “arma”, “águila”, “agua”
utilizamos en algunos casos los determinantes masculinos para evitar la
cacofonía. De este modo, diremos “el hacha”, “el arma”, “el águila” o “el agua”.
Lo que no debemos hacer es suponer que debido a esto, el género de esas
palabras es masculino. Para comprobarlo, basta con añadir un adjetivo con
género: “el hacha afilada” y no “el hacha afilado”, “el arma mortífera” y no “el
arma mortífero”, “el águila voladora” y no “el águila volador” o “el agua
salada” y no “el agua salado”. Además, este cambio de género en el determinante
se lleva a cabo con el artículo determinado, que sólo tiene una sílaba. Si
utilizamos un demostrativo, un artículo indeterminado o cualquier otro que
tenga la sílaba tónica en otro lugar, no es necesario cambiar el género, ya que
no se crea ninguna cacofonía. De este modo, resulta: “esta hacha”, “un/una
hacha”, “esta arma”, “un/una arma”, etc. REPITO: este cambio en el género del
determinante es una cuestión fonética, y de ningún modo se modifica el género
de la palabra.
Hasta aquí el primer capítulo de nuestra nueva sección, hoy
hemos tenido la inestimable colaboración de Teresa Ballesteros, amiga y
compañera de carrera que regenta el blog
Palabras x el mundo. Si alguien está interesado en compartir con el mundo los
horrores más notorios de la lengua española, estoy abierto a las
colaboraciones.
Saludos.