Durante la mayor parte de estos cuatro años de universidad siempre tuve algo de miedo a que la diferencia entre lo académico y lo profesional fuera demasiada. En parte, porque los propios profesores nos lo dicen ("es muy complicado entrar en el mercado profesional", "si haces un mal trabajo no volverás a trabajar", etc.), y en parte por miedos propios. El caso es que apenas he tenido oportunidad de hacer un trabajo de traducción o de interpretación más práctico. Al correo institucional llegaban ofertas de prácticas constantemente, y las dejé pasar todas. Pero finalmente me decidí, a finales de 2011, a pedir unas. No me llamaron hasta febrero, pero me gustaron las condiciones: prácticas desde casa, remuneradas, y sólo trabajo de traducción e interpretación pura y dura. Antes incluso de firmar el contrato tuve la oportunidad de enfrentarme por primera vez a a la interpretación: dos periodistas noruegos iban a entrevistar a un cargo de la empresa, y ni ellos sabían español ni él inglés. Y ahí me tenéis, con mi libretilla, buscando terminología, preparando glosarios de consulta rápida y quitando el polvo a mi guía de símbolos de interpretación.
Fue bien, sudé mucho pero fue bien, y me contrataron. Traduje textos y más textos, algunos bastante largos y que suponían un reto por la gran cantidad de terminología. Muchos no estaban muy bien escritos que digamos. Algunos contenían gráficos y tablas que tenía que editar, y tuve que pedir ayuda a compañeros con dominio de los editores de imágenes. Asignatura pendiente para mí, me la apunto. Y aún tuve que hacer otra interpretación, esta vez en una reunión entre unas diez personas. ¡Y yo en medio, dirigiendo el tráfico verbal! Aquello sí que fue complicado, debido a las interrupciones que se producían, al fuerte acento de los participantes y al carácter más especializado de la reunión (mucho más que una entrevista de carácer general con unos periodistas). Pero una vez más, acabó siendo más fácil de lo que me esperaba y todo terminó bien.
Y aquí estoy, preparando los papeles para que me convaliden las prácticas y librarme de una optativa a la que no he asistido (si no me la convalidan, I'm pretty fucked). Y las prácticas duran hasta junio, así que todavía pueden llegarme más encargos, antes, durante o después de los exámenes. Veremos lo que ocurre. Entre tanto, seguiremos informando. Seguramente la próxima entrada sea sobre el doblaje de un juego, si consigo bajarme de nuevo la demo este fin de semana. ¿Quién dijo que lo laboral estaba reñido con el ocio?
Saludos