BLOG SOBRE TRADUCCIÓN Y TODO LO QUE ABARCA, DESDE LA HUMILDE PERSPECTIVA DE UN ESTUDIANTE Y FUTURO TRADUCTOR NOVEL

jueves, 6 de febrero de 2014

Shrapnel

Hace unos días, estaba viendo una serie policíaca llamada Ley y Orden en la televisión. Por supuesto, ya que estamos en Portugal, la serie estaba en versión original subtitulada en portugués. Dos policías interrogaban a un individuo serbio llamado Simon Matic, con muy mala pinta, tratando de demostrar que pertenecía a una organización, etc. Le preguntan por su papel en la guerra, e intentan provocarlo llamándole cobarde. Él insiste en que luchó por su país y que tiene una prueba de ello. Se sube la camisa y muestra una gran cicatriz en el costado. El guión original dice esto: "How'd you get it?" "Shrapnel". La traducción se luce con este diálogo: "¿Cómo se la hizo?" "En Shrapnel".

Es evidente que Simon no está contento
con el traductor portugués de Ley y Orden.
Shrapnel, en inglés, significa "metralla". Simon Matic estaba respondiendo bien a la pregunta, indicando cómo se había hecho la cicatriz, y no dónde. Es el típico recurso: si no sabes lo que significa una palabra, igual resulta que era un nombre propio.


miércoles, 15 de enero de 2014

METAV - Multimedia y Localización de Software

Como prometí, aquí estoy para hablar un poco del primer módulo que he cursado en el Máster Europeo de Traducción Audiovisual de la UAB, el módulo de Multimedia y Localización de Software. Creo que la palabra que mejor lo describe es «intenso». No sólo por tener que acostumbrarme a esto del aprendizaje online, a tener la mitad del cerebro siempre pensando en si habrán puesto algún mensaje nuevo, crucial y fatídico en el foro, sino porque he tenido que aprender a usar un montón de programas. Como decía Josep Dávila, uno de los profesores, el objetivo del módulo no ha sido aprender a usar este o aquel programa, sino a conseguir manejar bien un programa que nos es completamente ajeno en cuestión de días. Enseñarnos a trastear, básicamente. Trados, OmegaT, WinSnap, Alchemy Catalyst, PsPad, Httrack, Resource Hacker, Gimp, OpenProj, BlueStacks… son sólo algunos de los que hemos utilizado. Hemos contado también con Pablo Muñoz Sánchez (del archifamoso blog de traducción Algo más que traducir) como profesor de varias unidades, y nos planteó algunas de las actividades más desafiantes.



La estructura de la evaluación durante el módulo estaba bastante bien equilibrada: al empezar cada semana, teníamos disponible el temario de la unidad correspondiente, y se fijaban fechas para las sesiones de chat y la entrega de las actividades semanales. Para establecer la nota, se utilizan las actividades obligatorias, la participación en el foro y en el chat. Tengo que decir, sin embargo, que el foro se ha empleado sin escrúpulos, y que a veces había decenas de mensajes con breves comentarios o agradecimientos. Pero es lo que ocurre cuando la participación en el foro cuenta para nota: todos a escribir. ¿Qué pasa si no tienes ninguna duda sobre el temario ni las actividades de esa semana? En alguna ocasión, me vi obligado a escribir alguna conclusión trivial o redundante, que no aportaba nada. El chat a veces se satura y hay tantas personas que no hay modo humano de meter baza. Pero en fin, no me quejo, es lo que tiene estudiar a distancia. También tiene muchas cosas buenas, como poder gestionarte el tiempo que dedicas al estudio, poder reflexionar bien sobre lo que vas a decir antes de decirlo, o no tener vergüenza a la hora de hablar y dar tu opinión, como muy probablemente me ocurriría en una clase presencial. Creo que las desventajas son contadas y de carácter técnico.

Por último, una mención a los contenidos del módulo: gestión de proyectos, traducción de webs, herramientas de traducción asistida, localización de software y las herramientas indicadas para ello, software libre, aplicaciones móviles (MUY divertida) y las obras multimedia. El ejercicio final del módulo es una ardua tarea en la que tienes que poner en práctica varios de los conocimientos adquiridos durante el módulo y, sobre todo, romperte los cuernos.


Ya en Algo más que traducir se decía que este módulo era el mejor de todos, y he tenido la suerte de empezar con él mi experiencia "metavera" ( \m/ ). Mi primera impresión no ha podido ser mejor; durante el invierno atacaremos el módulo de Teoría, que puede ser un buen contrapunto (y con lo que me gusta a mí darle a la tecla, los ejercicios de redacción teórica y cuasi filosófica me vienen al pelo). Un saludo y agradecimiento a todos los profesores de este primer módulo: Olga Torres, Mari Luz Martín, Pablo Muñoz y Josep Dávila.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Traductores envidiables: Ángel Crespo


Como sabréis si seguís mi blog principal, acabo de terminar de leer la primera parte de la Divina Comedia de Dante, el Infierno, y me ha dejado muy impresionado. Pero no sólo la obra en sí, sino la traducción. Es una traducción magnífica, que respeta los versos y la rima, y que mantiene la forma original casi en su totalidad. Comparar una página en italiano y otra en español era como mirar el reflejo del espejo. La elección de palabras es completamente natural, casi evidente, pero al mismo tiempo, quienes hemos intentado traducir poesía (aunque sólo fuera como práctica durante la carrera) sabemos que es una pesadilla, de modo que leer esta traducción para mí es… como si fuera cosa de brujas.

Pero resulta que el traductor es Ángel Crespo. ¿Que quién fue Ángel Crespo? Ensayista, traductor y crítico de arte. El renovador de la cultura española de la posguerra. Poeta. Sin duda ésa es la clave: Ángel Crespo fue poeta.

Y encima era todo un señor

Uno de los debates sin solución del campo de la traducción (y hay muchos) es el problema de la traducción de poesía. Si mantener el sentido de un texto al pasarlo de una lengua a otra ya es complicado, imaginaos cuando ese sentido no está claro, cuando la interpretación del texto es una necesidad. En realidad, siempre lo es, el lector interpreta el texto a su manera siempre, pero en el caso de la poesía es mucho más evidente.

Recuerdo la clase de Lengua y Literatura, cuando nos dijeron que, en la poesía de Lorca, el verde era la muerte, el barco era la muerte y el caballo era la muerte. ¿Por qué? ¿Quién lo dice? Yo cuando pienso en el verde o en un barco no me viene a la mente la imagen de la muerte. ¿Debo aceptar sin más que ese misterio ya ha sido descifrado? ¿No puedo hacer mi propia lectura del texto, debo entender que lo que a mí me sugiere un poema es incorrecto? ¿Por qué he de aprenderme de memoria la explicación que hacen otras personas de un poema y exponerla como si fuera mía? Esa clase de preguntas son las que suscita la poesía.

Si hablamos de la traducción de poesía, una de las “soluciones” parecer ser esta: el traductor de poesía debe ser también poeta. Pero yo no lo termino de ver claro (atención al trabalenguas): sin duda, la traducción de un poeta por parte de un traductor poeta será poética, pero no lo será de la misma forma. Nos transmitirá la poesía del traductor, no la del autor. Por el mismo motivo por el que cada lector interpreta la poesía de una forma, cada traductor poeta la interpretará de una forma y la traducirá de una forma. La única ventaja que tiene el “traductor-poeta” es darle a la obra ese carácter poético, ambiguo y sugerente, pero quien piense que equivale a la obra original, se engaña en la mayor parte de los casos. Ésta ha sido siempre mi posición respecto a esta cuestión. Hasta ahora. Tenía que venir Ángel Crespo a romperme los esquemas y cerrarme la boca.

Como iba diciendo antes de que me interrumpiera a mí mismo con estériles debates sobre traductología, Ángel Crespo nació en Ciudad Real en 1926 y falleció en 1995. Además de una nutrida obra literaria propia, en la que destaca la poesía, y algunos ensayos, Crespo tradujo del  portugués y el italiano y, en menor medida, del francés y el inglés. Tradujo a Pessoa, varias antologías poéticas portuguesas y brasileñas, el Cantar de Roldán y, sobre todo, a Dante y Petrarca. Como veis, prácticamente todo es poesía. Fundó varias revistas de literatura y cultura y se considera una figura vital de la cultura española de los años 50 y 60. Y os puedo decir que todo eso se lo ganó a pulso, porque la traducción de Infierno es una obra de arte, merecedora del Premio de los Lectores y Libreros italianos, la Medalla de Oro della Nascita di Dante y la Medalla de Plata de la Universidad de Venecia. Ganó el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cancionero de Petrarca.

Amante desde pequeño de la mitología clásica, Crespo muestra un total dominio y conocimiento de las múltiples referencias de Infierno, y en sus notas a pie de página queda patente que el traductor sabe lo que está traduciendo. Ofrece diversas interpretaciones de algunos pasajes, explica el porqué de sus decisiones dentro de la obra y, como he dicho al principio de esta entrada, y citando esta vez la contraportada del libro, "Su trasvase metrificado y rimado del Infierno dantesco depara al lector un verdadero Dante castellano, difícil cúspide de la exigencia y de la más sutil maestría expresiva".


Es verdaderamente un traductor envidiable, todo lo que se puede aspirar a ser en esta profesión. No puedo esperar a leer las dos partes siguientes de la Divina Comedia, su versión del Cantar de Roldán y el Libro del Desasosiego de Pessoa.

jueves, 3 de octubre de 2013

Inscrito en METAV

Pues sí, ya estoy inscrito en el METAV, el Máster Europeo de Traducción Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona. ¡Y empezamos ya mismo! Por desgracia, hasta que vuelva a instalarme en Oporto, voy a estar un poco disperso, pero haré todo lo posible por ir al día y familiarizarme con la plataforma online. Por lo que estoy viendo, va a hacer falta currar, tal y como esperaba. Así que vamos a por ello, con ganas de aprender y curiosidad. Con un poco de suerte, reviviré el blog de traducción gracias al máster. ¡Os mantendré al día!

viernes, 7 de junio de 2013

Lengua portuguesa

Siempre he pensado que la lengua portuguesa tenía un no sé qué medieval, antiguo. Será quizá por culpa de algunas palabras, como filho (hijo), formoso (hermoso) o farinha (harina), que mantienen la "f" que nosotros hemos convertido en "h", o de otras como pescoço (cuello), capacete (casco), calças (pantalones) o joelho (rodilla, posiblemente relacionada con la palabra hinojos). Los portugueses conservan también el futuro de subjuntivo (nuestro “quisieres”, “vinieres", que tanto se relaciona con el castellano antiguo) y lo utilizan con asiduidad. Lo curioso fue comprobar, gracias a algunos amigos, que para los portugueses, el castellano también suena medieval a veces, como a portugués antiguo. Y es interesante pensar que una lengua común a los dos pueblos fue evolucionando de forma distinta en cada lugar: en Portugal, ciertas palabras se mantenían en su forma original, y otras evolucionaban; en España, ocurría lo mismo, pero no necesariamente con las mismas palabras. De forma que, estudiando ambas lenguas en conjunto, podemos aprender mucho sobre esa lengua originaria.

De la lengua portuguesa destaco tres elementos que me parecen muy útiles en el discurso, algunos por su versatilidad, otros por presentar mayor facilidad y menos excepciones que en el castellano.

En primer lugar, el infinitivo personal. En portugués, el infinitivo se puede flexionar en la segunda persona del singular y la primera y tercera persona del plural. Con ciertas construcciones (algunas preposiciones, por ejemplo), resulta mucho más rápido y sencillo utilizar el infinitivo que el subjuntivo (conjuntivo, en portugués). Me explico: en español podemos decir “para que vengas” o podemos decir “para venir”. La primera forma deja bien claro cuál es el sujeto de la acción, pero debe ser conjugado correctamente; la segunda forma es invariable (y sencilla), pero el sujeto de la acción no está definido: no sabemos quién viene. En portugués, tenemos una opción intermedia: para vires. Es un infinitivo, y como tal no sufre ningún tipo de flexión verbal, pero el sufijo es indica claramente que se trata de la segunda persona del singular. Una forma verbal muy útil y cómoda de utilizar, si bien es cierto que al añadir el futuro de subjuntivo se empantana todo un poco debido a la semejanza entre ambas formas.

En segundo lugar, la expresión dar para y não dar para, que tiene muchos significados: "ser suficiente", "tener aptitudes", "haber espacio"… en general, establece la posibilidad o imposibilidad de hacer algo, gracias a las características de la situación o de la persona (no es una prohibición externa). En español podríamos utilizar “se puede”, pero su uso no es completamente simétrico. Esta expresión portuguesa es muy breve y extremadamente polivalente.

En tercer lugar, la preposición a delante de los complementos directo e indirecto. En español, tenemos un cacao tremendo en ese aspecto. Cuando el complemento es un nombre de persona, siempre se incluye una preposición a, incluso si se trata de un complemento directo. Ejemplos: "agarrar a Juan", "vender a Pedro a los esclavistas", "mandar a Cersei a la mierda", "atender a los clientes"… Esto provoca muchísimas confusiones a la hora de saber si un complemento es directo o indirecto, y en consecuencia, si debe ser sustituido por “lo” o por “le”, lo cual da pie al leísmo, laísmo y loísmo. En portugués, gracias a Dios, cuando un complemento es directo, prácticamente nunca lleva una preposición: mandar Cersei à merda, vender Pedro aos escravistas, atender os clientes, etc. Esto puede resultar confuso al principio, pero no supone más que ventajas a la hora de aprender y hablar portugués.

martes, 7 de mayo de 2013

Translator's Lament

Un bonito poema de J. H. Hayes:


TRANSLATOR’S LAMENT

To be a translator, believe me it’s sad,
To be a translator, you have to be mad-
Who else would sit in a room
Encased in loneliness more like a tomb?

Who else would fondle a microphone cable
Or typewriter keyboard when perfectly able
To fondle some better more pliant device?
(It happens to others, they say it’s quite nice.)

Who else would apply so much love, care, devotion
To something that is another man’s notion?
Who else would spend hours to seek out one word
Just to ensure he writes nothing absurd?

Who else would read carefully through some epistle
Produced by a half-wit who had better whistle
Than write rotten copy that doesn’t mean much,
Yet expects a translation in, say, perfect Dutch?

Who else would accept that every job’s hot
When he knows that it’s probably not
And flog himself silly to see the work through
Then wait for three months not collecting one sou?

Who else would put up at social occasions
With statements like: “Oh, you do translations.-
There’s not much to that, after all it’s your lingo,
So where are the problems, why labour that thing so?”

Who else would be willing each day of the year
To sit exam where the pass-mark’s a mere
One hundred percent or perhaps just below?
If you think that’s easy, why not have a go?

And yet it’s a challenge which on reflection
Provides enormous job satisfaction.
Those who enjoy it will never desert
The odd fascination of the “foreign” word
-Wort, oh what the hell…



sábado, 4 de mayo de 2013

Acentos y marcas en portugués


Según nos han explicado en clase (y basándose en gramáticas portuguesas), en portugués existen tres acentos: el acento agudo ´, el grave ` y el circunflejo ^.  Además, existe un símbolo llamado til, que nasaliza las vocales  ~. Al til no se le considera acento, sino marca. Pero yo no le veo mucho sentido. Veréis por qué:





El acento agudo y el circunflejo son acentos de pleno derecho: marcan la sílaba tónica y, respectivamente, abren o cierran la vocal de la misma (pássaroavô…). El acento grave, por el contrario, en portugués sólo se utiliza para unir una preposición a con ciertas palabras que también empiezan por a (los artículos a o as, la palabra aquele o aquela…). Pero este acento no marca la sílaba tónica, no tiene esa función: la palabra àquele (a + aquele) no lleva la sílaba tónica en la sílaba acentuada (à) sino en la penúltima (que), que es átona. Por lo tanto, el acento grave en portugués no tiene nada de acento, es una marca. Vamos ahora a hablar del til:

En una palabra como amanhã (acentuada en la última sílaba), el til no sólo sirve para nasalizar la última vocal. Si ese símbolo no estuviera ahí, la sílaba tónica de la palabra sería la penúltima (ma). Igual que en español, la sílaba tónica por defecto es la penúltima. De modo que el til es el que nos marca, en este caso, cuál es la sílaba tónica. ¿No es esa la función de un acento gráfico? ¿De dónde se sacan, entonces, que el til es sólo una marca, y el acento grave es un acento de pleno derecho? ¿Qué es lo que está pasando aquí?

Existen también varios argumentos en contra de la consideración del til como acento: presenta ciertos comportamientos impropios de los acentos. Primero, puede llevarlo una sílaba átona (órgãosótão…). Segundo, puede aparecer varias veces en la misma palabra (alemãozão). Tercero, no desaparece cuando la palabra cambia de sílaba tónica por la adición de un sufijo (irmã – irmãzinha). Argumentos definitivos y convincentes que, sin embargo, chocan con el ejemplo de amanhã.

Como vemos, el til es un símbolo con varias funciones: una de nasalización, y otra de acentuación. Y lo interesante es que funcionan por separado: es innegable que en la palabra amanhã, es el til lo que nos acentúa la palabra, como también es innegable que en los otros ejemplos, no tiene nada que ver con la señalización de la sílaba tónica. Quizá la única solución que se me ocurre es que en los casos en que el til acentúa la palabra, lo que en realidad sucede es que, como la misma letra no puede llevar dos acentos, predomina el que nasaliza, dándose por supuesto el otro, que estaría ahí si la vocal no fuera nasal. Un simple caso de falta de espacio y de orden jerárquico de símbolos.

En cualquier caso, el acento grave portugués no es tal acento, sino una marca, como el til.